Suplemento de poesía de la revista Archivos del Sur - año 2016-blog de la Revista digital de cultura Archivos del Sur desde Buenos Aires - Argentina- Año 15- edición 188- diciembre de 2016 - Registro de la propiedad intelectual Nro. 5295659 Revista Archivos del Sur -La revista Archivos del Sur es propiedad de Araceli Isabel Otamendi Directora- Editora: Araceli Isabel Otamendi-La editora no se hace responsable de la opinión de los textos y notas firmadas
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martes, 26 de abril de 2016
Araceli Otamendi
Dignidad
El eje que construye la ignorancia
¿es tu realidad? no la mía,
podría hablar y decir que la luna es azul
y que el amor es efímero y rosa, azul y verde, tal vez
blanco, no sé
prefiero hablar de la realidad
¿cuál? ¿cuál? oigo la pregunta, intuyo, pienso
tu realidad, mi realidad,
el eje que construye la ignorancia no puede ser mi realidad.
¿cómo llegué hasta ahí?
El viento puede mover
el cubo de cristal a su antojo
Lejano, el río,
subimos hacia la cumbre de la verdad
Es de día, hay mucha luz ahí arriba
No voy sola en el camino atípico
Hay palabras que acompañan
fuerza inaudita
este viaje veloz hacia lo alto
Buscaba una palabra: dignidad
(c) Araceli Otamendi
Araceli Otamendi nació en Quilmes, Provincia de Buenos Aires, Argentina. Vive en la ciudad de Buenos Aires desde hace mucho tiempo. Se graduó en Análisis de Sistemas en la Universidad Tecnológica Nacional, profesión que ejerció durante varios años. Es escritora y periodista. En 1994 ganó el Premio Fundación El Libro -Edenor en el marco de la XX Feria Internacional del Libro de Buenos Aires, por su novela policial Pájaros debajo de la piel y cerveza. En 2000 publicó su antología Imágenes de New York, una mirada hispanoamericana, presentada en el Centro Español Rey Juan Carlos I, New York University, en la ciudad de New York. También ha publicado la novela policial Extraños en la noche de Iemanjá, en e.book, en la editorial de la revista Aurora Boreal (Dinamarca).
Ha traducido al español cuentos y ensayos de varias escritoras brasileñas.
Cuentos, ensayos, poemas, crónicas y entrevistas han sido publicadas en diversos periódicos, revistas y sitios web. Fundó, dirige y edita desde el 2002 y en forma ininterrumpida las revistas digitales cultura Archivos del Sur y Barco de papel (infantil).
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poetas argentinas
martes, 5 de abril de 2016
Susana Szwarc
| Susana Szwarc |
Ir y venir
Viene el hombre que me trae la comida
(me gusta pedirla, me gusta abrir el papel
en que la envuelven y dejarla enfriar.
Es otra mujer la que cocina y dos hombres
la reparten por las casas).
Pero este sábado
él me pregunta: ¿qué hacés en tus clases?,
quiero leer poesía de ahora y no entiendo,
me dice.
Entonces lo hago pasar.
Busco los anteojos, busco el cenicero,
y abro a Juárroz primero
y abro a Gianuzzi después.
Me gusta abrirlos así, al azar, en alguna página,
ver cómo saltan las letras.
Café y manzanas leo, mientras la comida
que me trajo este hombre
se enfría más sobre la mesa.
Nos enredamos en esa música ajena
que se nos hace propia y los ojos
del hombre que me trae la comida
se llenan de lágrimas. Entiendo, me dice,
eso que no entiendo.
¿Y Borges? Pregunta, ¿creés que podré
con él? Le acerco un pañuelo
de papel y se seca las lágrimas.
Antes de irse él vuelve a preguntar: ¿entonces
me hicieron creer que no entiendo?
No entendemos
y ni falta que nos hace. Basta con llevar esas frases a la boca.
El hombre que me trae la comida se va.
Y yo saboreo lenta los trocitos.
del libro "El ojo de Celan" (Edit. Alción, 2014)
Declive
Por el ojo de la cerradura vemos
cómo de la palangana en el suelo: tiene agua. Ahora
no se ve. Hasta que levanta la mano
blanca, la misma con que la prisionera (jovencita
en Siberia) llevaba maderos hacia el barco.
¿Y las niñas? en la escuela
atrás de la vía.
Tiene un gillete y el ojo apoyado en la cerradura mira
su negra axila de abeja-madre. Arrasa. Algo se corre.
En el encuadre, un ojo mira al otro.
Si me estiro veo
la palangana (llena) de estrellas y abedules
también blancos: habría nevado.
(El hermano, sobre la nieve, corre
a la muchachita y ahora los ojos ya no ven.)
Atrás de la vía:
campanas.
Va a salir. Hay que correrse. Abre la puerta y desparrama
el agua (turbia) al gallinero. Nubes la alejan, hacen pasillos
hasta que tiende más ropa en puntas de pie. Los brazos en
alto. Abrocha.
¿Cómo hallar ahí dónde posarse?
del libro Bailen las estepas (Ediciones De la flor, 1999)
(c) Susana Szwarc
Ciudad Autónoma de Buenos Aires
Susana Szwarc nació en Quitilipi (Provincia del Chaco) y luego vivió un exilio interior, enviada a la Ciudad de Buenos Aires donde reside actualmente. Ha publicado en narrativa libros como El artista del sueño, La novela Trenzas que reedita para este año editorial Entropía. Una felicidad liviana, etc. En poesía En lo separado, Bailen las estepas, El ojo de Celan, entre otros. Su libro de poesía "Bárbara dice" ha sido traducido por Cristina Madero al francés (Editorial Abra Pampa 2013) y actualmente el poeta Alessio Brandolini traduce El ojo de Celan. En marzo, en librerías y ferias "La muertita o la novela que publica la editorial La mariposa y la iguana. Tiene publicados cuentos en literatura infantil y pertenece al Club Argentino de Kamishibai. Su cuento "No camines en el barro" ha sido llevado a la ópera por el compositor Cristian Varela. Ha formado parte de El plan de lectura de la profesora Hebe Clementi y de los talleres de arte de la Biblioteca Nacional.
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poetas argentinas,
Susana Szwarc
domingo, 13 de marzo de 2016
Alicia Silva Rey
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| Alicia Silva Rey |
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| foto: Río de la Plata |
Boleros
Y hembra es el alma del ausente.
Y hembra es el alma mía.
(César Vallejo, revisitado).
No se casó con el poema, con instinto vital
hundió su colt 45 bajo una planta
de limones; no usa anillos, dijo no y no
a las furias paisanas; ni con Nietzsche ni con Schopenhauer
ha podido,
únicamente es mala.
No será recordada.
A veinte cuadras de aquí, dijo: no hay nada
después de mí no hay nada;
amar
es una papa caliente, una conmoción cerebral
de los sentidos;
el cielo que mirás no te ve; "las últimas piletas
son agrias"; quien duerma
bajo una higuera verá
provincias cambiando de lugar sus topónimos;
no sé qué me depara la lengua ni lamento
el haberla perdido; subcutáneamente
soy mala.
"¿Qué es para mí Domínico, qué es Quilmes,"
qué Ezpeleta con sus zaguanes inundados?
Es. El barrio. Las dalias. La copa del naranjo.
Los hongos de jardín. La zanja. El filo -
dendro cuyo nombre es el padre de otros nombres.
Los basurales inconcebibles. Ningún mapa,
el deseado. Ah, y la ucronía de fantasmas.
Cuando nevó en el río, en Plátanos, sobre la cuerda del olivo,
yo estaba ahí, 2003, velando. Ese cadáver
olía bien, era bueno, probable, lo acuné, me roía
la pulpa de los huesos, echaba ganglios
por la boca cerrada, no impedí que muriera para siempre,
fui mala.
Escribía durazno, terciopelo, bambú,
espuma, Asbaje, fuente de piedra /
de deseos trama, Yepes, abrillantar. No sabe,
no recuerda, es follaje quemado una palabra
(rosa té, luz velada, finisterre). Mala
hasta la cicatriz de la cesárea.
2-
Un objeto de plata pequeño es nada pero:
una moneda, una cucharita de plata abren
su flor en abanico: barajas desplegando un sentido
que ni el juego ni el vaticinio atenúan. Y de fondo
la puesta de sol : en la estepa en el jardín.
3-
Se enamora del hombre de la bolsa, su oscuridad,
la sombra de su barba, sus uñas negras. Retrocede.
Su hombro derecho abusa de mí, una topografía de caníbales.
El desgarro parcial sobre fibras articulares,
el tendón de la porción larga del bíceps visto en su corredura,
labrum glenoideo de apariencia grumosa…
- Cuídese mucho.
- Cuídome (oh, promiscua textual; ah, periférica),
¿Ahí donde amor habla, encarna, no sabe nada y goza?
4-
Soy la que pacta, en lo oscuro de mí
con tu pasado más antiguo, la versión
precipitada y retórica de mi muerte.
Como a letras distantes te leo, mi búsqueda
es una huérfana, una fuga. Contemplo a lo que en mí enmudece
cuando caigo hacia atrás por la vía del delirio o del sueño
y alcanzo tu alma que no me confía ni su nombre.
La fuga acecha siempre de manera solitaria, invisible
a causa del camuflaje, en el fondo de las cuevas
donde se habita y al ritmo de los desfiladeros.
Se conocen de memoria los puntos vulnerables
(este poema es una cacería). ¿Y porque mi ceguera
es producto de la infatuación, te atrapo pero tú me devoras?
Citas por orden de aparición:
Héctor Viel Temperley, "Hospital Británico".
Néstor Perlongher, "Cadáveres".
Pascal Quignard, "Morir por pensar (IX). Versión libérrima y mestiza del Cap. XV, Teoría y cinegética.. Trad. Silvio Mattoni.
(c)Alicia Silva Rey
Espeleta
Provincia de Buenos Aires
De: BOLERO, inédito.
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