domingo, 12 de junio de 2016

María Patricia Orellana


María Patricia Orellana

Llovizna

En la sinfonía húmeda

de alfabetos goteados,

un cerúleo címbalo

de cirrocúmulos nimbados,

desgarrando abalorios

de un tarareo metálico.




a un Diente de León

Deshacer

un nudo

en el ombligo

de un sortilegio

amarillo,

volar,

desde el pétalo

estremecido

de su cautiverio

diluirme,

frágil y liviana

en la espora

desenfadada

de una sonrisa

evaporada

en el viento.



Sombra



Una cúbica luz,

confabula y perfora

su herida andrógina

bajo la oscura

cicatriz de mi sombra,

su verbo de gemidos

impalpables

esconde diminutos

arabescos

bajo un punto de inflexión

desde donde crezco

y desaparezco.

(c)Pattiorella

Ecuador
acerca de la autora


Mi nombre es María Patricia Orellana, PATTIORELLA es la fusión de mi nombre y apellido que lo uso como seudónimo desde siempre para mi trabajo Poético.
Nací en Santa Ana de los Cuatro Rios de Cuenca de Ecuador.
Tengo un bachillerato en Ciencias Sociales. Posterior a éste una carrera corta en Secretariado Bilingüe, Dos años de Psicología clínica en la Universidad a distancia de Loja. Además un curso en restauración de Arte.
He publicado 3 libros "Vivo y Vibro" 2007, "Poesía Noche y Día" 2008 y "Estado Liquido 1" 2011 "Estado Líquido 2" en el 2013. Todas ellos con Auspicio económico propio, con un tiraje mínimo.
He colaborado con mi trabajo en algunas Revistas literarias de Perú, de Ecuador y de México. Además he escrito "100 Dias" relatos de un psiquiátrico en donde trabajé como voluntaria. "Bah" que son relatos autobiográficos con prosa poética y "Las Cúpulas" en vilo de una publicación con Ludw/Editores y trabajo en la participación de una antología de Poetas Independientes de mi pais. Ecuador.
 
 

domingo, 8 de mayo de 2016

Rodrigo Verdugo Pizarro

Rodrigo Verdugo Pizarro


CUARENTAYTRESAVO ANUNCIO

 

A mi Hermana Teresa Verdugo Pizarro

"Ahora deseas la luz debajo de la sombra, una isla en tu pelo

Donde habite la angustia"

Antonio Campaña

 

 

Golpeas con furia a los caballos,

Quieres que el carruaje corra,

Quieres que los caballos se desboquen.

Te abandonará la sal una noche

Y llamarás a tus esclavos.

Tu placer ya no cabe en el mar

Y mandas a degollar a tus esclavos.

Te ves envejecer

Te remuerdes por el asilo que te negaron tus propias chispas

Siempre dios está de espaldas al fuego

Algunas tempestades son amarillas

No intentes rejuvenecerte en ellas

No hay como detener a los caballos desbocados.

Estas de espaldas al mar esta noche

Porque todos tus esclavos están muertos.

Yo se que quieres que los depositarios te busquen con ojos de chispas

O que la sal se vuelva una ciudad enterrada

Yo se que de pronto destruyes la casa de tus padres

Y les propones que se vayan a vivir a la ciudad de sal que ordenaste construir

Reflujo a reflujo, excediendo la confianza de la sal,

Poniendo piedras en la injusticia angelical de los fragmentos

Poniendo espejos en la enemistad de las extensiones

Alguien con ojos de chispas te busca

Tal vez quiere llevarte del brazo al asilo

Cada ola, cada golpe en la roca,

Es el látigo sobre un caballo o es el látigo sobre un esclavo más

Es el látigo a veces sobre tu propio cuerpo o sobre otros cuerpos,

Y cuerpos, y más cuerpos, oh llamas sin altar, sin llegar a la clave de la germinación

¿Cómo hiciste para que levantaran esa ciudad?

Muéstrame los planos,

No me vas a decir que gracias a las piedras y a los espejos la nada logra perdonarnos

Eras niña todavía,

A un pájaro le mostraste la sombra del tiempo

Estaba todavía la enemistad de las extensiones, la injusticia angelical de los fragmentos

Cual vacio de piedra que domina a los espejos



Cada ola se remuerde una más que la otra

Los ángeles soplan, justamente para que eso sea olvidado

Las heridas se rebelan contra el mar,

¿Y de que valen los soplos, entonces?

A una herida le adeudas no lo soñado



De que valdrían esos soplos si aparece uno de esos esclavos declarándote su amor

Recordándote que estas aferrada a un solo árbol

Tú lo niegas, lo expulsas,

Por exceder la confianza de la sal

Lo quieres lejos de la servidumbre,

Relegado a los establos,

A las cocinas donde dejan grandes trenzas de ajos, grandes trenzas de longanizas

Y es verdad, tú estás aferrada a un solo árbol

Cual pedestal para el vuelo rebalsado del pájaro que vio la sombra del tiempo



Tú te maquillas a la luz de los relámpagos

De aquella tempestad que se ha tragado todas las empuñaduras

Quédate sentada en la arena

Tus muslos han llevado esa salpicadura entre ángel y demonio

Remuérdete, los cuerpos son llamas sin altares

Participa en todos ellos la injusticia angelical de los fragmentos

Álzate del turbio anhelo

¿Hay realmente algún árbol que haya sido único para la sangre?

Quien camina muy temprano por la arena

Tiene la claridad suficiente como para ordenar construir una ciudad de sal

Y atreverse a que sus padres vivan allí

Tú te sabias abandonada,

Confinada al desvarío de plata de los adolescentes

Todo ha cambiado, has crecido, no hay realmente un árbol que haya sido único para la sangre,

Tte han soltado de la mano, corres hacia el mar, igual que esa luz que viene a liberar las lámparas,

Rebalsas el vuelo que ningún pájaro pudo rebalsar,

Las heridas se revelan por no poder manar la sangre del descubrimiento,

Los huesos se vacían de todo ángel ebrio, infiernos y paraísos soportando un solo anillo,

Una tempestad amarilla guardándote de la vejez,

Los caballos muerden y se llevan y destruyen los planos de esa ciudad de sal,

Y entonces cae, y es una ciudad enterrada, pero no te importa,

A ti solo te place que siempre haya un ama, una única ama, y un solo látigo, un rayo pidiendo otros

filos,

Pero no, los planos de esa ciudad de sal que mandaste a construir,

No fueron destruidos por el hocico de los caballos,

Fueron alcanzados por una chispa, y ardieron todos en una pira, porque tú te descuidaste,

Te descuidaste porque estabas maquillándote a la luz de los relámpagos, te encerraste en una piedra

Para que tu belleza declarará la sangre del descubrimiento ante las cuajadas potencias del mediodía

A la espera de quien instaurara el orden en esa ciudad de sal, se tardó demasiado, se tardó siglos y

siglos,

Estaba en la batalla de los depositarios, esa batalla que libran al fondo de la luz o al fondo del fuego,

Hilvanando el desvarío de plata de los adolescentes a las llamas sin altar,

Tú te quedaste en la consumación solitaria, en el turbio anhelo,

Y eso se estampó en cada relámpago para la envidia de las serpientes que acechan en los establos

Que se esconden entre trenzas de longanizas y los falos de los esclavos muertos

Aùn para tu pesar, o para el pesar de tus antecesores, y antecesoras, y entre todas ellas, ella ,

¿La recuerdas? el sol salió de noche cuando la decapitaron,

Las norias hicieron subir venenos constelados,

Las armerías cerraron indefinidamente

De ella no has vuelto a hablar, encerrada en la piedra,

Tú que sabes expulsar, tú que siempre estas de espaldas,

Tú que si ves alguna chispa mandas a exterminarla, no temes acaso por quienes van en el carruaje,

No temes que el carruaje vaya a dar al precipicio,

No temes al sentarte en la arena y al apretar los muslos por el caracol que hiela los augurios,

No temes que las criadas al almorzar esas trenzas de longanizas encuentren el falo de alguno de esos

esclavos,

Esperas que la sal se vuelva una ciudad en plena superficie, que sus planos se reconstituyan,

Que emerja con la ayuda del hocico de los caballos

Y que alguien con ojos de chispas quiera llevarte del brazo de vuelta a la casa,

Con èl es con quien finalmente te quedaras, el mismo depositario de ojos de chispas,

Sé que lo golpearas y él será sumiso, alguna vez fue tu esclavo,

Fue el adolescente, fue el pájaro, fue el árbol, fue la serpiente, fue el caballo, fue el cochero,

Ahora eras tú la que le pedía con clemencia otros filos al rayo,

Si el cochero con ojos de chispas, que no miras a los ojos,

Esta noche te maquillas no a luz de los relámpagos, sino a la sombra del tiempo,

Escuchas a un pájaro cantar, como si viniera del fondo de la luz o del fondo del fuego, para cantarte
solo a ti,

Un ángel ebrio vuelve a atesorar tus huesos,

Batallen por mi dices al fondo de la luz y al fondo del fuego,

¿Para que el esclavo me declaro su amor, si no hay árbol único para la sangre?

¿Para que el adolescente se confino a su desvarío de plata, si los cuerpos son llamas sin altares?

¿Para que los caballos miraron al cochero con ojos de chispas si las serpientes son látigos que

golpean en las olas?

Mejor es que estés de espaldas a todo eso, ya no quieres toda esa sumisión es solo sal,

Y ya nada más puede confirmar la sal en una mujer.

(c) Rodrigo Verdugo Pizarro
Santiago de Chile

Rodrigo Verdugo Pizarro: Nace en Santiago de Chile el 9 de enero de 1977. Se inicio en el taller de poesía "Isla Negra" dirigido por el poeta Edmundo Herrera desde 1992 hasta 1996 en la SECH. Coeditor y articulista de la Revista Derrame, Sub Director de Ediciones Derrame, Coeditor de la Revista Labios Menores, Sub director de la Revista Rayentru. Su obra ha sido publicada en revistas y antologias nacionales y extranjeras siendo traducida parcialmente al: Ingles, Francés, Italiano, Portugués, Polaco, Árabe, Uzbeko, Rumano, Bulgaro y Catalán. Así mismo su trabajo aparece en las pagina web "Viu la Poesía" (España), a cargo del grupo "Pocio, poesía y educación" de la Universidad de Barcelona, a cargo de la catedrática Gloria Bordons. En 2002 pública su primer libro "Nudos Velados" Ed Derrame (prologo de Roberto Yáñez e ilustraciones de Aldo Alcota). En 2005 participa en la exposición colectiva "Derrame Cono Sur o el viaje de los argonautas" en la Fundación Eugenio Granell (Santiago de Compostela, España), y obtiene el primer lugar en el concurso "Alas de Poesía" organizado por la asociación "Amigos de la Poesía" (Monterrey, México). Tambien participa en las VI Jornadas Interrnacionales "Imágenes del cine", organizadas por el Instituto de Artes del Espectàculo de la Universidad de Buenos Aires, bajo la direcciòn de la catedrática Sylvia Valdès, en el Archivo General de la Naciòn (Buenos Aires, Argentina). En 2008 participa junto a los poetas Rodrigo Hernández Piceros y Marcela Albornoz Dachelet en la edición del libro "Ídem" del poeta Armando Uribe, Coedición Ediciones Derrame- Editorial Universidad de Talca, y participa en la exposición internacional de surrealismo "O reverso do olhar", en la Casa de la cultura de Coimbra, (Coimbra, Portugal). En 2009 participa en la exposición internacional de surrealismo "Iluminacoes Descontinuas", en el Convento de San José, (Lagoa, Portugal), y es invitado a la XIX versión del Festival Internacional de Poesía de Medellín, (Medellín, Colombia). En 2010 Participa en la muestra "Bicente Chile, BCN", Muestra poètica Chile- Barcelona, en el Centro Cívico Convent de San Agusti, (Barcelona, España). En 2011 participa en la exposicion colectiva "El inverso del universo, homenaje a los cien años de Roberto Matta", organizada por la Fundacion Itau. En 2014 participa en la exposición internacional de surrealismo "Vune Koridy", en la galería Student de la Universidad de Ostrava (Ostrava, Repùblica Checa), y publica su segundo libro "Ventanas Quebradas", (prologo de Lorenzo Peirano), Olga Cartonera. En 2016 participa en la exposicion internacional de surrealismo "Las llaves del deseo", organizada por la Fundaciòn Camaleonart (Cartago, Costa Rica), Actualmente dirige el taller literario "Joan Brossa" del Centre Català. Mantiene inéditos los libros "Anuncio", proximo a publicarse en Francia por ediciones "La Voix Des Autres, Collection Danger poesie", y en Chile por Libros del pez espiral, y "Transmisiòn debajo de las piedras".




martes, 26 de abril de 2016

Araceli Otamendi



Dignidad



El eje que construye la ignorancia


¿es tu realidad? no la mía,


podría hablar y decir que la luna es azul

y que el amor es efímero y rosa, azul y verde, tal vez

blanco, no sé

prefiero hablar de la realidad

¿cuál? ¿cuál? oigo la pregunta, intuyo, pienso

tu realidad, mi realidad,

el eje que construye la ignorancia no puede ser mi realidad.

 


 



 
¿cómo llegué hasta ahí?

El viento puede mover

el cubo de cristal a su antojo

Lejano, el río,

subimos hacia la cumbre de la verdad

Es de día, hay mucha luz ahí arriba

No voy sola en el camino atípico

Hay palabras que acompañan

fuerza inaudita

este viaje veloz hacia lo alto

Buscaba una palabra: dignidad

(c) Araceli Otamendi

 

 
Araceli Otamendi nació en Quilmes, Provincia de Buenos Aires, Argentina. Vive en la ciudad de Buenos Aires desde hace mucho tiempo. Se graduó en Análisis de Sistemas en la Universidad Tecnológica Nacional, profesión que ejerció durante varios años. Es escritora y periodista. En 1994 ganó el Premio Fundación El Libro -Edenor en el marco de la XX Feria Internacional del Libro de Buenos Aires, por su novela policial Pájaros debajo de la piel y cerveza. En 2000 publicó su antología Imágenes de New York, una mirada hispanoamericana, presentada en el Centro Español Rey Juan Carlos I, New York University, en la ciudad de New York. También ha publicado la novela policial Extraños en la noche de Iemanjá, en e.book, en la editorial de la revista Aurora Boreal (Dinamarca).

Ha traducido al español cuentos y ensayos de varias escritoras brasileñas.

Cuentos, ensayos, poemas, crónicas y entrevistas han sido publicadas en diversos periódicos, revistas y sitios web. Fundó, dirige y edita desde el 2002 y en forma ininterrumpida las revistas digitales cultura Archivos del Sur y Barco de papel (infantil).

domingo, 10 de abril de 2016

Juan Ramón Ortiz Galeano

Juan Ramón Ortiz Galeano


Dioses dietéticos


mi niño muere en la playa partido por un rayo
y yo tengo un Dólar de plata atravesado en las piernas
con todo el ímpetu necesario para callarme;
tijeras, cremas, fragancias,
tabaco ya no son útiles,
nada alcanza porque nada resucita,
ni el encendedor dorado que arrojé contra la biblioteca
torciendo la tapa de su fuego ahora muerto,
caído entre revistas y dioses edulcorantes

enfoco mi vista hacia la costa nuevamente:
un enjambre de ángeles rubios, inverosímiles e imbéciles
arropa el alma de mi niño con prendas de moda
llevándolo entre mieles y almíbar
curan a mi niño
arropan a mi niño
abrazan a mi niño
elevan a mi niño montando un rayo

(c) Juan Ramón Ortiz Galeano
La Plata
Provincia de Buenos Aires
República Argentina



(De "Arrebatos del Epígrafo")

[El 9 de enero de 2014, por la tarde, un rayo cayó en Villa Gesell y produjo la muerte de cuatro jóvenes: Nicolás Ellena(19), de Junín; Agustín Irustía (17), de San Luis; Gabriel Rodríguez (20), de Henderson; Priscila Ochoa (16), de San Luis. Escuché la terrible noticia de manera incompleta por radio AM, en mi departamento de La Plata; percibí que un niño pudo morir en el accidente y escribí este poema en forma inmediata, guiado por un profundo sentimiento de injusticia, bronca e impotencia. Murieron cuatro niños, lo eran de sus padres. Todos lo somos. Un rayo nos trae, un rayo nos lleva: ¿acorde o contradictoria Divinidad?]




Juan Ramón Ortiz Galeano. Poeta y narrador argentino nacido en Buenos Aires (1975). Tiene estudios de Derecho (Universidad Nacional de La Plata). Obtuvo distinciones en numerosos concursos literarios y sus textos fueron incluidos en diversas antologías impresas, bitácoras literarias
y revistas culturales.

www.juanramonortizgaleano.blogspot.com // @OrtizGaleano





martes, 5 de abril de 2016

Aleqs Garrigóz




Aleqs Garrigóz


El Narciso




 
Es amarillo para ser atractivo para los dos sexos.

Su carne es dura donde debe; y blanda en el junquillo

elevado para alcanzar, dividir los cielos.

Piel que ha rociado la hermosura,

pólenes dorados esparcidos en todas direcciones,

pétalos que hieren la mirada:

todo él es una maravilla.


Madura con el proceso de la exquisitez:

es el poeta mismo, a mitad de las aguas remansadas,

meciéndose como un niño olvidado del mundo.

-O solo, por desapego, a la orilla.-

Y es, como el placer, imaginante,

un mundo autosuficiente

donde sólo puede caber uno.

Pero todo esto es, en realidad,

una infracción al orden del hombre,

porque, ¿qué sucede cuando así alcanza la perfección?

Se repliega y empieza a morir por amor,

adentro de sí, oscuramente deleitando su adiós

ante ojos horrorizados que condenan su extravío.

Flor majestuosa, sí,

pero también pestilente.




El dolor

El dolor es la sustancia constitucional del hombre.

Erigiendo, sosteniendo una irreparable estructura,

ocupa la hondura del pecho, la intimidad de la sangre,

la espesura del cerebro en la que finalmente explota y se reparte

hacia la totalidad del cuerpo.

Levanta los huesos con una pesadez de plomo,

late como una noche encerrada en el alma,

roe el corazón como una rata que nunca se sacia,

conduce la palabra con ese ritmo lento y grave

que nos recuerda lo que hay de nosotros en las tumbas.

Lo sentimos abrir sus manos y gobernar nuestra vida.

¡Cuántas veces nos susurró al oído

su paternidad, su secreto de lo orgánico!

Más aún: Es lo que de vacío tienen nuestras células,

el espacio intermedio entre los átomos

donde cabe la nada.

Y, por los siglos de los siglos

la razón de vivir de alguien como yo…

¡dado que no puede ser de otro modo!

(c) Aleqs Garrigóz
Puerto Vallarta
México

ALEQS GARRIGÓZ (Puerto Vallarta, México 1986). Empieza su carrera publicando Abyección (2003). Trabajos posteriores son: Luces blancas en la noche (2004), La promesa un poeta (2005), Páginas que caen (2008, 2013), La risa de los imbéciles (2013). Premio de Literatura Adalberto Navarro Sánchez 2005, otorgado por la Secretaria de Cultura de Jalisco. Premio de Literatura 2008 de la municipalidad de Guanajuato. Premio Espiral de Poesía 2011 y 2012, otorgados por la Universidad
de Guanajuato. Mención Honorífica en el V Concurso de Poesía María Luisa Moreno, organizado por el taller literario Coinspiración de Dolores, Gto.; así como tercer lugar nacional en su edición VI. Mención Especial del Jurado en el V Concurso Internacional de Poesía "El mundo lleva alas", organizado por la editorial estadounidense Voces de Hoy; en el I Concurso de Cuento y Poesía de la Universidad Marista; y en el I Concurso Internacional de Poesía "La palabra de mi voz" de Ediciones Entre Líneas. Ha publicado poemas en diversos medios impresos y electrónicos de varias ciudades de México, España e Hispanoamérica. Figura en algunas antologías literarias editadas en México.





Susana Szwarc

Susana Szwarc

 





Ir y venir

Viene el hombre que me trae la comida

(me gusta pedirla, me gusta abrir el papel

en que la envuelven y dejarla enfriar.

Es otra mujer la que cocina y dos hombres

la reparten por las casas).

Pero este sábado

él me pregunta: ¿qué hacés en tus clases?,

quiero leer poesía de ahora y no entiendo,

me dice.

Entonces lo hago pasar.

Busco los anteojos, busco el cenicero,

y abro a Juárroz primero

y abro a Gianuzzi después.

Me gusta abrirlos así, al azar, en alguna página,

ver cómo saltan las letras.

Café y manzanas leo, mientras la comida

que me trajo este hombre

se enfría más sobre la mesa.

Nos enredamos en esa música ajena

que se nos hace propia y los ojos

del hombre que me trae la comida

se llenan de lágrimas. Entiendo, me dice,

eso que no entiendo.

¿Y Borges? Pregunta, ¿creés que podré

con él? Le acerco un pañuelo

de papel y se seca las lágrimas.

Antes de irse él vuelve a preguntar: ¿entonces

me hicieron creer que no entiendo?

No entendemos

y ni falta que nos hace. Basta con llevar esas frases a la boca.

El hombre que me trae la comida se va.

Y yo saboreo lenta los trocitos.


del libro "El ojo de Celan" (Edit. Alción, 2014)




Declive

Por el ojo de la cerradura vemos


cómo de la palangana en el suelo: tiene agua. Ahora


no se ve. Hasta que levanta la mano


blanca, la misma con que la prisionera (jovencita


en Siberia) llevaba maderos hacia el barco.

¿Y las niñas? en la escuela


atrás de la vía.

Tiene un gillete y el ojo apoyado en la cerradura mira


su negra axila de abeja-madre. Arrasa. Algo se corre.


En el encuadre, un ojo mira al otro.


Si me estiro veo


la palangana (llena) de estrellas y abedules


también blancos: habría nevado.


(El hermano, sobre la nieve, corre


a la muchachita y ahora los ojos ya no ven.)

Atrás de la vía:


campanas.

Va a salir. Hay que correrse. Abre la puerta y desparrama


el agua (turbia) al gallinero. Nubes la alejan, hacen pasillos


hasta que tiende más ropa en puntas de pie. Los brazos en


alto. Abrocha.

 

¿Cómo hallar ahí dónde posarse?

 

del libro Bailen las estepas (Ediciones De la flor, 1999)

 
(c) Susana Szwarc
Ciudad Autónoma de Buenos Aires

 

Susana Szwarc nació en Quitilipi (Provincia del Chaco) y luego vivió un exilio interior, enviada a la Ciudad de Buenos Aires donde reside actualmente. Ha publicado en narrativa libros como El artista del sueño, La novela Trenzas que reedita para este año editorial Entropía. Una felicidad liviana, etc. En poesía En lo separado, Bailen las estepas, El ojo de Celan, entre otros. Su libro de poesía "Bárbara dice" ha sido traducido por Cristina Madero al francés (Editorial Abra Pampa 2013) y actualmente el poeta Alessio Brandolini traduce El ojo de Celan. En marzo, en librerías y ferias "La muertita o la novela que publica la editorial La mariposa y la iguana. Tiene publicados cuentos en literatura infantil y pertenece al Club Argentino de Kamishibai. Su cuento "No camines en el barro" ha sido llevado a la ópera por el compositor Cristian Varela. Ha formado parte de El plan de lectura de la profesora Hebe Clementi y de los talleres de arte de la Biblioteca Nacional.








sábado, 26 de marzo de 2016

Jorge Aliaga Cacho

Jorge Aliaga Cacho


Khuyapapay

 

Barrito bañado en agua

cianuro hijo del diablo

por qué matan mi tierra

que otrora papa me daba.

Mi lagunita se ha muerto

agüita negra diciendo

agüita negra muriendo.

 

 

Venenos evaporados

tóxicos que respiro

plantitas, vaquitas

¡Atatay!

También muriendo.

Por anillo matas mis ojos

vanidad de tu manito

por oro matas mi vida.

 


Mujer con Sombrero
 

Como el sol quema en verano

así quemas mi alma,

y sin saber de mi amor

corres de prisa.

Que no me diste tu amor

es cierto

pero como quise tenerlo!

Tus pasos iban corriendo

como huyendo del viento.

Yo surco los mares allende

para besar tu cielo,

gaviotas baten sus alas

replicando las alas de tu sombrero.

Quién entretendrá tus sueños,

qué gaviotas alzarán su

vuelo, mi corazón se agita

como presagiando tu miedo.

Eres blanca paloma en un celeste cielo

y en el horizonte se agitan

las alas de tu sombrero.

(c) Jorge Aliaga Cacho
Lima
Perú

Jorge Aliaga Cacho nació en los Barrios Altos de Lima. Estudió en un colegio fiscal. En 1973 representó a la juventud peruana en el X Festival Mundial de la Juventud y los Estudiantes realizado en Berlín. Estudió en las universidades escocesas de Glasgow y St. Andrews, también en la Universidad de Edimburgo. Aliaga es sociólogo, educador e hispanista. Ha escrito ensayos para revistas y periódicos británicos. Interesado en la política y en los quehaceres sociales, incursiona también en la literatura. Ha publicado La Casa de la Magdalena, una historia de la casa de Simón Bolívar en Lima, "Essays of Resistance", tres ensayos sobre Latinoamérica y "Terrorism in Peru", un relato de la guerra entre el gobierno del Perú y la organización insurgente Sendero Luminoso. Asimismo, ha traducido el ensayo "El Destino de Norte América", de José Carlos Mariátegui, al inglés. Fue catedrático en el Telford College y el West Lothian College. Enseñó el idioma español en Whithburn Academy, Deans Community High School y en el prestigioso George Heriot´s de Edimburgo. Recientemente ha publicado su libro de cuentos "Mufida, La angolesa", y un libro de poesía, "Mujeres malas Mujeres buenas". Ha sido seleccionada para participar en la antología "Nueva Poesía y Narrativa Hispanoamericana del Siglo XXI" publicada en Madrid. Aliaga es consultor en la Spanish Languange Consultancy y reside entre Escocia y Perú.